SUELDOS MISERABLES PARA LOS MAESTROS



SUELDOS MISERABLES PARA LOS MAESTROS

No entiendo qué idea tonta tiene la gente acerca de quiénes son los maestros del Perú fuera de los barrios de clase alta y clase media de Lima y un par de otras ciudades. La profesión de maestro, fuera de ese círculo pequeñísimo, desde hace décadas, atrae a gente para la cual un sueldo equivalente a unos 300 dólares mensuales puede resultar atractivo, cuando son muy jóvenes y aun no tienen familia. Es decir, atrae a gente bastante pobre. 

Los maestros en los lugares más pobres del país (es decir casi todos los lugares del país) viven en las mismas condiciones que sus estudiantes; en los lugares de clase media, viven muy por debajo de las condiciones en las que viven sus estudiantes; y en los lugares ricos viven a años luz de las condiciones de sus alumnos. Cuando el salario de los maestros estatales llegue a 4 mil soles, seguirán estando entre los maestros más pobres de América Latina, lo que ya es decir bastante en comparación con el resto del mundo. Como alguien comprobó hace poco, hay basureros municipales en Lima que ganan más que un maestro nacional promedio. ¿Eso tiene alguna relación con el rendimiento de los maestros? Obviamente. 

El régimen al que los maestros son sometidos les impide cualquier posibilidad de mantenerse al día en sus profesiones, los pauperriza material e intelectualmente. La famosa evaluación que tanto se discute ahora, puede parecer una condición normal, común y silvestre para cualquiera que no viva en ese mundo, pero, para un maestro que vive en esas condiciones, es una seria amenaza de perder para siempre cualquier posibilidad de ejercer la única profesión que tienen. Un maestro mantenido hoy en la pobreza y sometido de pronto a evaluaciones puede encontrarse mañana en la calle, vendiendo frutas en el mercado o lavando carros (o, si tiene mucha suerte, quizá consiga un empleo de basurero municipal y su nivel de vida suba, quién sabe). 

Yo tengo 33 años enseñando, desde que tenía 17, y sé que mi rendimiento como profesor siempre ha dependido directamente del nivel de estrés que mi economía (y otras cosas) ejerzan sobre mí. Por eso creo que la única solución viable hoy para la situación de los maestros es, primero, sacarlos de la pobreza y tratarlos dignamente; después darles facilidades de capacitación sin amenazas de despido, y solo cuando eso se regularice y ellos sientan una cierta solidez bajo sus pies, recién entonces, implementar la política de evaluaciones. Todo tiene un orden y una lógica. Nadie puede esperar que los maestros empiecen a rendir como profesionales del primer mundo mientras sigan siendo tratados como la última rueda del coche. Si creen que las evaluaciones van a solucionar mágicamente el problema, están en la calle: los maestros despedidos serán reemplazados por los recién graduados del sistema universitario peruano, uno de los peores del planeta. Si quieren eso, adelante. No digan que nadie se los advirtió.

FUENTE DIRECTAS: Gustavo Faverón Patriau

¿QUE NOS HACE ELEGIR MAL?

¿Qué nos hace elegir mal? 


Ni Basadre podría contestar de un modo cabal y exhaustivo no. ¿Qué nos hace votar mal? Probablemente tenemos más servilismo que ciudadanía. Somos una república frustrada y no tenemos ciudadanía. La gente no es consciente de sus derechos. La gente normalmente estira la mano para una dádiva, es capaz de dar su voto por un desagüe, por una bolsa de lentejas. Fatalmente es así. Y ese es un problema básico de cultura y educación. Y la derecha se ha encargado durante muchísimos años de que esto sea así.

Basadre, hace muchos años, hablaba de los dos grandes problemas que según él explicaban todo, incluyendo nuestra derrota en la Guerra del Pacífico. Y él decía que esos dos grandes problemas eran: Uno, el abismo social, es decir las diferencias gigantescas que hay en nuestra sociedad, donde un gerente gana 57 veces más que un peón. Y el segundo problema decía Basadre, es el Estado empírico. El Estado empírico es el Estado lleno de gente improvisada, de ladrones, de incompetentes, que no formula políticas, que no crea un horizonte de metas comunes, etc. Bueno, eso lo escribe Basadre por los años 40, en su Historia de la República. Si usted examina la situación del Perú de hoy, el diagnóstico de Basadre se mantiene exactamente igual, ileso, intacto, vigente. El Estado empírico y el abismo social, los dos problemas siguen siendo la base de nuestros traumas.





fuentes: cesar hildebrandt